Una orureña se dejó filmar sin tener idea de que la cámara estaba encendida. Está en su cuarto, tranquila, cuando empieza a hacerse sus cosas sin mirar hacia atrás ni percatarse del celular que la capta.
No hay pose ni actuación, se nota que es todo real y sin ensayar. El video tiene la pinta de algo grabado a escondidas en la intimidad, de esos que después se filtran sin avisar. A media sesión ella se acomoda el pelo, se estira un poco y sigue sin dudar, ajena a que la están viendo.
En ningún momento voltea a ver la cámara. Sigue en lo suyo como si nada, y por ahí se alcanza a escuchar la tele de otro cuarto encendida.
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