El loco se quedó dormido desnudo en el cuarto que le alquilan, y la dueña entró sin tocar. Es una de esas mujeres de oruro que ya pasaron los cuarenta pero conservan un cuerpazo. Al verlo así no se hizo la tonta.
Se quedó parada en la puerta un par de segundos mirándolo. Después cerró con llave por dentro y se acercó despacio. Él despertó sobresaltado, pero en cuanto la vio entendió de qué iba la cosa.
Ella se bajó los pantalones y se sentó encima sin muchas vueltas. La grabación los corta cuando apenas están empezando.
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