La moza se graba a sí misma, con la cara bien cerca del celular. Es la segunda parte y arranca donde quedó la anterior: ella acostada en la pieza, contándole al celular lo que haría si Mia Khalifa y Mimi Boliviana estuvieran ahí, sin ningún guion.
Otra muestra de esas chicas de cochabamba que se graban sin montar nada: se saca la blusa de a poco, sin apuro, y se toca despacio sin dejar de mirar la pantalla. El teléfono queda apoyado en la almohada y se mueve cada vez que ella se retuerce. Sus quejidos suben cuando acelera, con los ojos cerrados.
Al final se viene y queda tranquila, mirando fijo a la cámara. No dice nada, deja el celular donde estaba y la grabación corta sola.
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