La cochabambina no pierde el tiempo. Se sube a la cama con el che todavía en camisa y se monta encima sin pedir permiso. Ella marca el ritmo moviendo el poto, agarrada a sus hombros, mientras él le aprieta las nalgas con las dos manos y empuja desde abajo.
Nada de luces ni producción: el celular queda apoyado en un cajón, grabando uno de esos videos xxx cochabamba que se ven reales de verdad. La cama cruje a cada brinco y las sábanas ya quedaron hechas un desastre. Ella se arquea, se muerde el labio y acelera cuando ya no aguanta más.
Paran un momento para tomar aire. Ella se baja, se acomoda el pelo y arranca de a cuatro, él detrás dándole hasta que la grabación corta de golpe.
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