La verbena sigue prendida y esta paceña no piensa desperdiciar la noche. Aparece sentada afuera con su ropita rosa puesta y las zapatillas blancas, y a los minutos ya está alzada en ese asiento, con las piernas donde no van. El loco la coge ahí mismo, sin llevarla a ninguna pieza, y ella se deja, agarrada del respaldo.
Se le mueve todo el pelo con cada empujón y no hace nada por acomodarlo. Pide más bajito y se muerde el labio. Después se abre más, sin decir nada. A lo lejos suena una bocina y ninguno de los dos la pela. Puro paceñas xxx grabado a la intemperie, sin montaje ni guion. Él sigue con lo suyo mientras en la otra cuadra ya están recogiendo la verbena.
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