La tipa se pone de rodillas y agarra la pito con las dos manos, sin apuro. Le da unos lametones lentos de abajo hasta arriba, lo deja mojadita todo y después se la mete a la boca de a poco. El ruido de la calle entra por la ventana y nadie dice una palabra.
Simula que no puede con toda, se atraganta una vez y sigue nomás, mirando para arriba de vez en cuando. Un porno boliviano grabado en la pieza, sin ensayo y con la luz del velador. Le trabaja también las bolas con la lengua mientras lo sostiene con la mano.
Cuando para, se limpia la boca con el dorso de la mano y se ríe, acomodándose el pelo.
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