La imilla aparece sentada en la alfombra de la sala, con el celular en una mano y un osito de peluche abrazado, sin nada arriba. Se ve relajada, como quien no está haciendo nada del otro mundo. De a poco suelta el peluche y empieza a tocarse sin apuro, mirando para cualquier lado menos hacia la cámara.
Cuando entra el che a la escena la cosa cambia. La sube a la manta, la acomoda como quiere y se la mete de a poco, mientras ella se muerde el labio para no hacer ruido. Una tele suena de fondo en otro cuarto y ninguno de los dos le da importancia. Es de ese porno boliviano gratis que se graba sin pensar en nada más.
Al final ella queda tirada en la alfombra, sin fuerzas, abrazando otra vez al osito.
También te puede gustar:







