Una boliviana con ganas entra a la pieza y no pierde tiempo. El loco ya la espera y se nota que los dos saben por qué están ahí. Ella se deja tocar sin apuro, sin pose, todo bien casero.
Se nota que no es la primera vez que se graban así. La tipa se acomoda y arranca, y el loco le mete de a poco hasta el fondo. De fondo se escucha algo, como una tele encendida en otro cuarto, y a ninguno le importa.
La cámara sigue a las bolivianas xxx como puede, sin cortes limpios. Ella se tuerce un par de veces, pide más, y él sigue hasta que la escena corta de golpe.
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