La moza se recuesta en el sofá como si fuera de ella. Trae un top blanco y apenas una tanga, las piernas cruzadas y un brazo detrás de la cabeza, y mira a la cámara sin ningún apuro, con una media sonrisa que no se le borra.
Es un casting de los que se graban con el celular en la sala, sin luces ni producción. Ella sabe que la están grabando y le gusta. Se estira, se acomoda, deja que la cámara le recorra el cuerpo de arriba abajo. El sillón ya está vencido de tanto uso, con el cuero marcado en los bordes.
De los videos xxx bolivianas que salen bien caseros, en este se nota a la primera que la tipa no hace nada que no quiera hacer. Nadie le marca nada. Al final solo se muerde el labio y sigue mirando fijo, sin decir nada.
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