La culona de pelo rojo se puso a cuatro en la sala y los dos changos la tenían ocupada de una vez. Uno la sostenía por la cintura y el otro esperaba su turno al costado, ya sin ropa. Ella solo empujaba el poto para atrás pidiendo más.
Cuando los dos la meten juntos, suelta un quejido largo y agarra el cojín del sofá con fuerza. El otro le acaricia el pelo, tranquilo, para que no se vaya de la escena. La sala quedó llena de ropa por el piso y a nadie le importó.
El chorro llega cuando ella menos lo espera y deja el sofá empapado. Es una escena de bolivianas xxx que nadie ensayó, con la cámara bien cerca de todo. Se queda tendida en el piso, jadeando, mientras los dos se acomodan la ropa sin decir nada.
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