La cruceña arranca perreando de espaldas, con los brazos arriba y la blusa negra pegada al cuerpo. De fondo hay una pantalla con luces de una ciudad que no corresponde a nada. Se va quitando la ropa de a poco hasta quedarse en calzones, sin dejar de mover la cola.
La cosa sube de tono rápido: se va a la cama con el che y se lo monta, jadeando cada vez que baja entera. Él le aprieta las chichis y ella sigue moviéndose encima con la misma cara de cuando bailaba.
Entre las mujeres de santa cruz que se animan a grabarse así, esta va con todo y no posa ni un segundo. Terminan los dos sudados sobre las sábanas, y ella se ríe sin decir nada.
También te puede gustar:






