La boliviana arranca sin vueltas: sentada en su cama, la mano metida entre las piernas, imaginando la pito de otro. Cierra los ojos y se le nota en la cara que está en otra.
Después saca el juguete y se lo mete despacio primero, de a poco, hasta que le agarra ritmo. Jadea, se muerde el labio, se acomoda el pelo y sigue. La tele suena de fondo en otro cuarto y ella ni se inmuta.
De a ratos abre los ojos y mira la cámara, como comprobando que todo salga bien. Así se ven las bolivianas xxx cuando graban solas, sin que nadie les diga nada. El video corta con el juguete todavía adentro.
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